martes, 26 de febrero de 2008

UNA HISTORIA


Sentada en su asiento favorito en el parque donde siempre iba los sábados, Tirsa vio una paloma que solo comía lo que las demás dejaban y esto le extraño mucho ¿ qué pasaba con ella?
- Eres floja, te ayudaré.
Ella acostumbraba hablar sola, eso no tenía importancia. Comenzó a acercarse a esta, pero, como no es de extrañar huía. Tirsa se volvió a su puesto pero con nuevos pensamientos, ya se llenaba de preguntas que no estaban antes en sus interrogantes. Con su corta edad ya era preguntona y suspicaz.
Un día hasta fue capaz hasta provocar debates entre sus amigos, ese día fue especial ya que la tomaron muy en serio.
-Mejor vamos a dejarla sola, a lo mejor esta un poco loca.
Cuando sus amigos dijeron esto, primero se sintió mal, pero luego no le importó; total necesitaba poco para ser feliz. Se conformaba con sus libros que le aportaban tantas ideas y eso era suficiente.
Pero, ahora ya no era tan niña y por eso surgían mayores preguntas y eran tan grandes como sus ideas, los animales no sueñan como los humanos. Pero qué estaba pasando, acaso ella además de verlos ¿podía comprender ella esa raza?